You have bewitched me body and soul, and I love... I love... love you. And I never wish to be parted from you from this day on
"Ha embrujado usted mi cuerpo y mi alma, y la amo, la amo y la amo, y no quisiera estar separado de usted desde hoy"
En una de las escenas finales de la adaptación de Orgullo y Prejuicio del año 2005, Lizzie, tras recibir la inesperada e inoportuna visita de Lady Catherine de Bourgh, pasea por los páramos antes de que salga el sol para aclarar sus ideas y sentimientos. Cual es su sorpresa que a lo lejos entre la niebla aprecia un pequeño Mr. Darcy que se va acercando poco a poco hacia ella. Justamente lo que estaba pasando por su mente en ese momento se personifica delante de ella. La banda sonora de Dario Marianelli acompaña los pasos de Mr. Darcy alcanzando su punto más elevado. Es como si hubiera estado esperando ese instante durante el filme. La cámara enfoca alternativamente, por un lado, a un Mr. Darcy despreocupado y libre de ese orgullo; por otro, a una Lizzie libre de esos prejuicios y que, por primera vez, se queda sin palabras. Solo tiene ojos para aquella figura del horizonte.
Al contrario que en otras ocasiones en las que coincidían ambos donde Lizzie era la que llevaba la voz cantante, es él esta vez quien toma las riendas y se abre sin reservas. Estamos ante la segunda confesión por parte de Mr. Darcy. Sus sentimientos no han cambiado desde la última vez, incluso son más firmes. Y desea que de algún modo Lizzie haya modificado la concepción que tiene de él, ya que todo lo que ha hecho durante este tiempo ha sido por y para ella. Lizzie se da cuenta de que ha estado equivocada y tras dedicarle él las palabras que he insertado al principio de la entrada, ella le responde con un simple Your hands are cold (en español: tus manos están frías). Se acerca a un Mr. Darcy perplejo, le sujeta las manos, le da un suave beso y aproximan sus cabezas mientras el sol de un nuevo día se refleja en ellos. No ha hecho falta un Yes, I do; simplemente un gesto tierno donde está implícita su respuesta. Y así es cómo se convierte en Mrs. Darcy y en la señora de Pemberley.
Al contrario que en otras ocasiones en las que coincidían ambos donde Lizzie era la que llevaba la voz cantante, es él esta vez quien toma las riendas y se abre sin reservas. Estamos ante la segunda confesión por parte de Mr. Darcy. Sus sentimientos no han cambiado desde la última vez, incluso son más firmes. Y desea que de algún modo Lizzie haya modificado la concepción que tiene de él, ya que todo lo que ha hecho durante este tiempo ha sido por y para ella. Lizzie se da cuenta de que ha estado equivocada y tras dedicarle él las palabras que he insertado al principio de la entrada, ella le responde con un simple Your hands are cold (en español: tus manos están frías). Se acerca a un Mr. Darcy perplejo, le sujeta las manos, le da un suave beso y aproximan sus cabezas mientras el sol de un nuevo día se refleja en ellos. No ha hecho falta un Yes, I do; simplemente un gesto tierno donde está implícita su respuesta. Y así es cómo se convierte en Mrs. Darcy y en la señora de Pemberley.

